miércoles, 30 de septiembre de 2009

Una Voluta(VI)




"Porque esa sensación de placer en la parte posterior de mi cabeza signifique algo bueno y no que me descompongo lentamente. Porque mi sonrisa de suficiencia siga saliendo a relucir con frecuencia. Porque ya son quince días, y no me encuentro mejor. Eso daría por hecho que he vuelto a un estado anterior al que jamás me interesó regresar.


Porque no soy él, ni muchísimo menos aquel. En realidad (por fin) soy otro. Y sé cómo utilizarme.

Y no os engañéis. No voy a volver. Los vigilantes se ocuparán de ello."

¿Él? Versión 2.1.

¿Plástico Fino? Versión 1.0. en construcción.

Bienvenidos al lugar donde Jeff Buckley se dejó hundir.

En breve:

  1. Nuevo diseño, o al menos muchos cambios.
  2. The Pogues, Alondra Bentley, Aaron Thomas y The Style Council.
  3. Agradecimientos y plagio con buenas intenciones.

martes, 8 de septiembre de 2009

Conexiones desde un agosto en Angosta

Nota introductoria: esta podría ser una pequeña confesión motivada por querer evitarme uno de mis sueños, que últimamente – e imagino motivados por su larga ausencia – han pasado del nivel absurdo-tétrico al surrealista-horripilante.

-Conexión-

Siéntate. Cruza las piernas despacio. No quieras hacerlo deprisa, eso no ayudará. Extiende los brazos a lo largo de tus muslos. Déjalas caer. Estira la espalda, no es una postura de relajación. La cabeza recta, eso es. Respira hondo, ya estás listo para empezar.

“Lo que te asusta es que tienes la culpa y lo sabes, más allá de esa mirada perdida en el infinito, ese rictus labial de abatimiento, esos ojos que solo sabían escurrirse siempre hacia el mismo fondo. Te sentiste traicionado. Como un general cuando sus tropas se sublevan en medio de una cruenta batalla. Quizás debieras recordar que hacía seis meses que luchaban sin recibir nada a cambio. El desfallecimiento fue gradual, pero visible. Debiste haberlo previsto”

-Conexión-

Se mueve delicada, y su risa es algo más que cantarina. Quizás solo le falten dos copas para arrancarse por bulerías, pero me da igual. Lo único decente de este lugar es su cielo, y ella lo está señalando con una mirada más que acuosa. Me cae bien.
“Supongo que tienen cosas en común. Una personalidad parecida, un espíritu similar. Por favor, suplico entonces a quién se apiade de mí que me explique como fuí capaz de hacerlo”

-Conexión-

La pobre niña no sabe donde meterse. La que supongo será su madre lleva unos cinco minutos gritándola pero, por alguna razón, soy incapaz de ponerme los auriculares para dejar de escuchar sus graznidos. Mi cabeza no para de zumbar. Debo plantear las cosas de forma convincente o creerá que intento dejarlo por las malas.
Después de mil cortesías habituales en este tipo de relación, lo planteo. Y la respuesta es pura victoria. Adiós, pesadilla de mis mañanas. Adiós.

“Le arrancaría el móvil al primer imbécil que viera sin dudarlo un segundo para gritárselo, loco de alegría. Merece saberlo, pero la circunstancia obliga, cinco horas valdrán por medio año, y yo lo acataré. No es lo que quiero, es lo que creo”

-Conexión final -

Huyendo de la pesadilla, comienzo a vislumbrar salidas muy nítidas. Ahora puedo verlo claro, y sé que merezco lo que tengo. Terminar o empezar son conceptos altaneros. Yo solo vuelvo. Yo vuelvo solo.

“Pero tengo una idea, y todos los implicados saben de mi testarudez*. Veamos si por una vez las cosas salen como yo deseo, si mi plan resulta, aunque no tenga esperanzas de volver. Porque te informaron mal, os informaron mal a todos: no siempre consigo lo que quiero. Aunque siempre sé lo que es.

Feliz final del verano.

-Desconexión -

*Otro diría: “Tengo una razón, y volveré a actuar”

viernes, 4 de septiembre de 2009

Paco de Lucía - Fuente y Caudal



Género: Flamenco
Año de publicación: 1973
Idioma: español
Calidad: mp3, 160 kbps

01. Entre Dos Aguas (Rumba)
02. Aires Choqueros (Fandangos)
03. Reflejo de Luna (Granaína)
04. Solera (Bulerías por Soleá)
05. Fuente y Caudal (Taranta)
06. Cepa Andaluza (Bulería)
07. Los Pinares (Tangos)
08. Plaza de San Juan (Alegrías)

jueves, 3 de septiembre de 2009

Arctic Monkeys - Humbug


Género: Rock
Año de publicación: 2009
Idioma: Inglés
Calidad: mp3, 192 kbps

01. My Propeller
02. Crying Lightning
03. Dangerous Animals
04. Secret Door
05. Potion Approaching
06. Fire And The Thud
07. Cornerstone
08. Dance Little Liar
09. Pretty Visitors
10. The Jeweller's Hands

miércoles, 29 de julio de 2009

Los cuatro señores del museo

Esta noche, tan relajado como solo podría encontrarse un maniaco bien sedado, las reflexiones han acudido a mí como suelen hacer en cualquier mente humana normal: metaforizadas, clasificadas, caracterizadas hasta su mas mínimo detalle. Es lo habitual – para no autolimitarse – que cualquier mente sana deseché esa basura racionalizadora por miedo a encontrarse cualquier día envasado al vacío.

Pero en este caso, las facetas son a veces tan comunes, tan recurrentes y tan divertidas que no puedes evitar que esa suave espiral de humo gris que suele ser tu pensamiento se retuerza de puro placer. Además, la he dejado un poco más a su aire, y ha formado, recurriendo a mi memoria más inmediata, una serie de imágenes asociadas a algunas de las máscaras que adornan mi museo. Heme aquí en la ardua tarea de describirlas de una forma libre, para no seguir el dictado del hemisferio matemático de mi cerebro – jamás nació bastardo más inútil -, y así ser, hasta que las palabras o yo mismo muramos al cabo de un tiempo; libre.



El Sr. Lehiboper no es más que un canalla malnacido, uno de tantos que nacen cuando la luna es creciente y no paran de llorar hasta verla completa. Puede encontrarse en cualquier antro que abra a partir de la caída del sol, en postura expansiva, con los ojos entrecerrados (si bien siempre un palmo por encima del gentío), escudriñando el ambiente, casi palpándolo con la mirada. Su porte es siempre elegante con cierto toque de dejadez bohemia que por lo general le sienta bien, ya que con esta combinación consigue siempre su objetivo, sea este atravesar el umbral de una puerta o el de una señorita confundida. Este caballero no respira aire: inhala de la noche todo cuanto necesita, pudiendo ser esto el aroma que despide el cuello de una mujer, el de un alcohol dulce, el humo de cualquier objeto que lo despida, los bancos de blancas nieves que pueda ir encontrando en su camino y el verde de la hierba, si la encuentra alguna vez. Pálido de necesidad, suele hincharse como una vela, con los ojos enrojecidos, mientras tuerce su boca en mueca acodado en cualquier barra en la que pueda hundirse con facilidad. Masculla divertido sus logros y mentiras – que para el caso son lo mismo – mientras reparte con lo que él considera fina ironía comentarios viciosos, insultos velados y proposiciones repletas de titilantes estrellas. Todo él es, en conclusión, una pura exageración de las cualidades y valores que posee la noche. Ha de temerse como el ataque de un felino, ya que, como este, es astuto y sabe cuidar de sus propios intereses. Cazando y apasionando solo.

Un joven Marlon Brando nos convenció desde el principio para el personaje



El Sr. Surrosu está hecho de otra pasta, de la que deben estar hechos los fantasmas mas discretos. Sin duda lleva escrito en su frente el galardón a la mejor comunicación no verbal, ya que de no ser así, no le quedaría ningún amigo al que observar fijamente. Esta es, con toda probabilidad, su mejor cualidad, ya que en apenas unos segundos de examen visual, puede deducir estado de ánimo, temas susceptibles de pensamiento presentes, preocupaciones y posibles avisos a pompas fúnebres. Suele pasar inadvertido en el gentío, y yendo con alguien por la calle, será no su compañero, sino su segunda sombra. Es el rey de la fórmula del mínimo esfuerzo, máxima expresividad corporal. Sus respuestas son tajantes, sus maneras, exquisitas. Viste siempre de color oscuro, la idea de soportal la luz real mas de cinco minutos al día le asusta, y siempre sueña que puede volar. El es el hombro sobre el que llora una amiga, el es quién sostiene la puerta mientras los demás salen, el es el que le da tabaco a los mendigos con media sonrisa en la cara, el es el que sabes que entiende sin necesidad de que abra la boca para articular falsas palabras de consuelo, el es el que observa una pelea preguntándose si ha cerrado con llave al salir, el es el que solo sonríe tímidamente cuando le preguntan, el es el imprescindible. El es aquella sombra que despide humo al fondo del bar.


Travis Bickle sería la encarnación ideal si salvamos su obsesión por salvar a putas adolescentes a tiros



El Sr. W. Talent es harina de otro costal. Nacido a la hora del vermú y con cierto síndrome de abstinencia, rechazo a su madre a la hora de beber leche, alegando que no podía mezclar nada con eso. De grandísima capacidad intelectual, su don se convierte sin mucha dificultad en su maldición cuando teorías, teoremas, leyes, reflexiones, conclusiones y cadenas de pensamiento interminables le torturan en todo momento, sin dejarse un segundo de asueto. Esta supremacía mental acabó por convertirlo en un cínico de lengua afilada, negado para sentir como el resto de los mortales, no pudiendo conectar con la comedia humana más que a través las artes y las letras. Jamás ha escrito una carta de amor, pero en caso de que lo hiciera, acabaría enamorándose de su prosa, enmarcaría la carta y olvidaría a la destinataria en el acto. Decidido a acabar con su condena, consume todo aquello que cumpla sus sencillos requisitos: que se pueda beber, chupar o esnifar, que tenga graduación o grado de pureza, y que no sea mortalmente tóxico. Viste de harapos, mira como un león enjaulado, y no deja de resultar poético hasta en su forma de insultar. Sus continuos viajes a lo largo de la realidad presente lo convierten en un hombre que parece que nunca pueda acabarse, y que sin embargo poco a poco se agota. La composición de su flujo sanguíneo sigue considerándose un misterio médico, aunque él, que goza de un sentido del humor exquisito y de verdad refinado, luce un tatuaje en el brazo de donde le sacan sangre que reza: 43% Vol. – Made in Colombia -. Es, en definitiva, el que da vueltas alrededor de una farola en el amanecer de los domingos, escuchando una música celestial que solo él puede oír, mientras repite una y otra vez:

— El hecho de que me llamen el Sr. Talento Desperdiciado solo me indica una cosa: que al menos lo tengo.




El Nick Cave de las juergas berlinesas era la opción mas obvia


4º

Y he aquí mi favorito: el Sr. Cinglé. Sin datos conocidos. Sin aspecto reconocible. Fruto quizás de relaciones entre los tres caballeros mencionados anteriormente, divino regalo de los cielos (si hay gente que cree en la Inmaculada Concepción, no veo por qué no habrían de tragar con esto también). Lo poco que sabemos de él pertenece íntegramente a su informe médico:
Apatía intensa y bajo ánimo. Distante emocionalmente, desorganizado. Fracaso vital total. Extraño, vigilante y perplejo. Lenguaje vago y poco concreto. Incoherente. Paranoia. Fenómenos de extrañeza. Murmura solo, oye murmullos cuando intenta dormir. Humor delirante. Retraimiento social completo.


Poco más se sabe del misterioso sujeto, salvo que le gusta andar sobre su cabeza, plantear acertijos absurdos y vacilar a rubias bobas que van buscando conejos teniendo uno a mano.


Esto es todo. Lo más sano que pueden hacer a continuación es quemar a estos gentiles señores, ya que desde el momento en que empecé a darles forma en un escrito, no son mas que unos triste moribundos. Aunque pueden preguntarse quienes eran. O mejor no, no corramos riesgos innecesarios: mátenles, mátenme y luego muéranse.

jueves, 16 de julio de 2009

Kasabian - West Rider Pauper Lunatic Asylum



Género: Rock/Electrónica
Año de publicación: 2009
Idioma: Inglés
Calidad: mp3, 160 kbp/s

01. Underdog
02. Where Did All The Love Go
03. Swarfiga
04. Fast Fuse
05. Take Aim
06. Thick As Thieves
07. West Rider Silver Bullet
08. Vlad The Impaler(Alternative LP Version)
09. Ladies & Gentlemen(Roll The Dice)
10. Secret Alphabets
11. Fire
12. Happiness

domingo, 12 de julio de 2009

La Caspa del Diablo - V.V.A.A.



Género: Varios, principalmente rock.
Año de publicación: 2009
Idioma: Inglés y español
Calidad: Variada, mp3

01. Cocaine - Eric Clapton
02. Snowblind (Black Sabbath Cover) - System Of A Down
03. China Girl - David Bowie
04. Fascinado - Sidonie
05. Enganchado A Tí - Bunbury
06. Cocaine Blues - Johnny Cash
07. Maldito Duende - Héroes Del Silencio
08. Blanca - Nacho Vegas
09. This Cocaine Makes Me Feel Like I'm On This Song - System Of A Down
10. Lit Up - Buckcherry
11. Morning Glory - Oasis
12. Never Let Me Down - Depeche Mode
13. Casey Jones - Grateful Dead
14. Cocaine Cowboys - W.A.S.P
15. Oso Panda - Lehendakaris Muertos
16. Todo Por La Napia - Siniestro Total

Y un largo etcétera que no he buscado...

PD: El blog no se hace responsable en ningún caso del posible efecto motivador que este compacto pueda provocar en sus oyentes. Ante cualquier duda, consulte con la FAD o su camello más cercano.

jueves, 9 de julio de 2009

Jour de merde


¿Creen que han experimentado en toda su crudeza y frialdad el concepto de “día de mierda”? Permitan que lo dude. Seguro que tienen un concepto masoquista muy alto de ustedes mismos, pero no creo que sepan en todo su rigor lo que se entiende por horroroso. Es un concepto sencillo, pero posee una serie de matices fantásticos que trataré de explicar a continuación.

Me encuentro (no se lo pierdan) encerrado en un jardín maravilloso. No tiene barrotes, ni guardia, ni cerrojo, pero no hay maldita la manera de salir de allí. ¿Por qué? Es una larga historia. Digamos, simplemente, que no hay que fiarse nunca de lo que te diga un guardia civil, por muy amistoso que sea su tono.

Reflexionaba sobre ello esta misma tarde. Yo lamentándome como un cretino por la muerte del ilustre Jacko, cuando más me hubiera valido preocuparme de mi propia decoloración (causada, a diferencia de la de este último, por la pérdida repentina de pulso cardiaco). Y me veo en esta situación por una especie de castigo de justicia poética. Cuando crean que han llegado al fondo del barranco y nada ni nadie pueden afectarle- cuando tienes una actitud positiva genial porque crees que lo peor ya ha pasado-, no se preocupe. No durará demasiado tiempo, y será doloroso.
Sobre todo esto y más meditaba esta mañana, mientras daba vueltas con mi café en la mano, seguido de dos perros, por el cautivador jardín. Poco después dejé de hacerlo para dedicarme a una de mis ensoñaciones favoritas de los últimos tiempos. Verán, el cerebro de algunas personas funciona así, que quieren que les diga. Cuanto menor es el radio de libertad de movimiento, mayor es el alcance y el desarrollo de la paja mental. Así de sencillo:

Él entra en casa, despreocupado de todo. No lleva ninguna prisa. Acaba de comprar el periódico y se dispone a criticar por enésima vez esa basura a la que osan llamar café comprada en Starbucks. Lleva unas gafas que le endurecen la mirada, una camisa roja sangre y unos pantalones algo ceñidos. Procura concentrarse en el periódico, tiene que acostumbrarse a leerlo en inglés. Eso le hará mejorar. Desde la primera ventana con la que se cruza observa una sombra en el edificio vecino. Sonríe. Esa chica – esa mujer- lleva espiándolo desde que llegó allí hace meses. Lo sabe, cada vez que sube a su terraza en busca de paz e inspiración puede sentirla oteando tras las cortinas. Le halaga muchísimo, aunque teme que descubra su identidad y todo se vaya al garete. Después de todo, está allí de incognito.

Mientras ojea el periódico con desgana, oye a su gato bufar en el recibidor. Morrison no hace eso por nada, asi que se levanta preocupado, sacando de un cajón de la encimera una pistola de pequeño calibre. Viva la quinta enmienda y el país de la libertad, piensa. Despacio, con precaución, se acerca a la puerta principal.
Por suerte, la reconoce antes de haber levantado del todo el brazo con el arma. Pasmado, se la queda mirando sorprendido mientras baja con lentitud los brazos en señal de paz. Ella lo mira, absorta. Es la primera vez que la ve con cierta claridad. Es altísima, morena y con unos ojos verdes surcados de unas profundas ojeras. Escultural. Con la boca pequeña, solo acierta a decir:

— Perdona. Solo quería conocerte.


Y qué quieren que les diga. Solo esa pequeña idea es mejor que dar vueltas al jardín como un idiota. ¿Qué? ¿No era lo que esperaban? ¿Querían un relato de humor delirante sobre mi día de mierda?

Lo siento, pero de alguna manera presiento…Que les importa una auténtica, genuina y llana mierda.

sábado, 4 de julio de 2009

La paix

Desde un extremo de La paix

Creo que sobre este lugar ya escribí una vez. Supongo que correspondía a una época un poco más surrealista de mi estilo, porque seguro que era pura basura. El lugar merece algo más. Merece respeto.

Permitan que me explique. Si alguna vez pasan por la Gironda, no dejen de verlo. No les aseguró que vaya a ser fácil de encontrar, y probablemente no les llame la atención a primera vista. Pero para mí es único: ¿No han ido caminando un día cualquiera, reflexionando sobre los misterios del universo, y de repente han tropezado con un lugar que parece haber sido concebido para la paz interior?

Yo me encuentro ahora mismo en un lugar así. Sólo hay que caminar un poco, dejando de lado el jardín de los recuerdos, atravesando los cuatro desperdicios urbanos esparcidos aquí y allá, rodeando la iglesia gótica, y adentrándose en la plaza reservada.

Bajando unas escaleras rodeadas de vegetación, dentro de poco impracticables, está el paraíso. El cielo, la punta de la iglesia, y el sonido de un par de centenares de grillos ocultos en la vegetación que cubre la mayor parte del paisaje. No hay demasiado espacio. No existe ninguna flora cautivadora, ninguna flor dorada. Pero, por algún motivo, es infranqueable.

Mentiría si les dijese que es la primera vez que vengo este año. En cuanto llegué y tuve un momento libre, fui, arrojado por la noche en calma. Y, con la oscuridad, el paisaje se vuelve aún más turbador. Y creo que me puse a fantasear.

La habría cogido de la mano durante el murmullo ininterrumpido del salón. Seguro que hubiera estado mirando la pantalla con expresión vacía, agotada después del viaje hacia un lugar desconocido en compañía poco menos que extravagante. Le habría susurrado con precisión, inclinándome sobre ella:

— Ven. Hay algo que quiero enseñarte.

Habría protestado, estoy seguro. Espera a mañana, habría contestado. Pero hay ciertas cosas que no pueden esperar.

La habría arrastrado de los pelos, si hubiera sido necesario. Una vez aquí, se lo habría explicado todo, sin pausas ni titubeos. Y con toda probabilidad, no lo hubiera entendido. Pero hay noches en que la magia funciona por si sola.

Se habría sentado, charlando cansinamente antes de tumbarse en el único lugar disponible para hacerlo aquí abajo. Entonces yo me habría acercado, muy despacio, acariciando su pelo. Y ella habría intuido el peligro, el hechizo que reinaba en aquel lugar:

— Será mejor que volvamos.

¿Y saben qué? Me habría dado igual. Solo quería mostrarle a alguien la paix.

PD: Pendiente de agregar foto del susodicho. Buscaré buena luz.

viernes, 26 de junio de 2009

Una Voluta(V)

Reflejos incesantes se arremolinan a mi alrededor mientras trato, desesperado, de evadirme por completo de ellos y concentrarme en mi objetivo final: el finalizar la columna, con juntas y escalas, geniales ambos. Pero cierra o abra, demonios malditos de noches pasadas me torturan, no me dejan escapar. Al final lo consigo, defino imágenes débiles que se desvanecen ante las voces, una, y otra, y otra vez. Y al fin lo logro.

La gente, las voces, todos comentan la jugada, y se unen en mis pupilas para regalarme con un mural trillado de hojas doradas.

Receta:
- 24 Horas sin dormir
- Un cigarrillo a medio acabar
- Un líquido deslizante
- Dos comprimidos de un narcótico suave
- Elemento sorpresa
-Café
PD: y tres buenas ideas gracias al primer ingrediente.

jueves, 25 de junio de 2009

Oda del noctámbulo

“Amanece tan pronto…

Miércoles por la noche. Récord absoluto. A las doce en punto de la noche, el episodio piloto de una serie muy prometedora consigue que cierre los ojos. Demasiadas horas sin descansar, demasiados parpadeos. El protagonista le acababan de diagnosticar cáncer de pulmón terminal. Quizás haya sido una influencia: los cigarrillos se amontonan en mi cenicero formando una anaranjada montaña de filtros.

Ella me ha recomendado un estudio serio. Para que lo controle mejor y pueda reflexionar sobre mis movimientos nocturnos. Así descubrirá el problema. Milagro: me levanto a las ocho y media de la mañana. Creo que en mi vida me he aburrido más. Imágenes, música suave, zumbidos. Puro y dulce caos. Suelo amarlo menos cuando acompaña al dolor de mi cabeza. La noche es suave, ¿por qué no disfrutarla?

Hoy hay mucho de nada que hacer. Quizás debería aprovechar para cortarme el pelo, sale a raudales por cualquier extremo por donde puedo mirar. Y si tuviera un ojo en la nuca, probablemente descubriría que el ejército casposo va ganándole la batalla a mi nuca por goleada. Mejor lo pospongo. No me siento con la fuerza moral necesaria como para volver a casa enrabietado, escuchando heavy metal a toda pastilla mientras invoco el nombre de Satanás para comentar el destrozo de turno.

Jueves por la noche
. Vuelvo a las andadas, tendré que comentarlo en el tablón de la grandísima boba. Me cuesta creer que si digo la verdad no me impondrá un castigo supremo, bien sea retirar el ordenador de su plaza fija o tirar la televisión por la ventana. Con un aparato que crea imágenes así como las destruye, que excita los sentidos a la vez que duerme el cerebro (una vez vi una comparativa entre un cerebro lector y otro televidente, el resultado era penoso), que ofrece todo un mundo lleno de asquerosas posibilidades, ¿quién puede resistirse a un caramelo?

En realidad no me importa un carajo. De hecho, y aunque me duela estar de acuerdo con Pimpinela Escarlata (esa que contesta un murmullante “vale” a cada uno de mis monosílabos), estoy convencido de que sin ningún suplemento lograría conciliar el sueño sin demasiada dificultad. Es más, me quedaría la música. La raspada voz de Ray Charles sirve para dormir, lo he comprobado. Temas orquestales y demás jácara.

En tu casa o en la mía, con Lorena Verdún y no sé quién más. Ese programa de radio fue el principio del fin en cuanto a mis noches noctámbulas se refiere. Joder, era un programa divertidísimo para un chaval de doce años. La mayoría de las llamadas que atendía la sexóloga en directo giraban en torno a los mismos temas (¿Con penetración anal puedo quedarme embarazada? ¿Si mi novio se pone cocaína en la punta de capullo, aumentaremos el placer? ¿Esa cosita danzante se mete en el arete que tengo entre las piernas, moza?), aunque una vez se superaron a sí mismos. Recuerdo que era un programa especial, y cambiaron el estudio habitual por otro con capacidad para recibir público. Aquello se me quedó incrustado en la memoria. No sé qué coño celebraban (¿El día del erótico pastel de boda?), pero el caso es que después de que un joven voluntario mostrara a los ciegos oyentes la correcta forma de poner un preservativo, un fulano llamó, aparentemente muy preocupado por un hecho que le tenía en ascuas:

— Verás, Lorena, es que yo ahora tengo novia, pero antes no tenía. Y cómo no tenía y era virgen, un amigo me recomendó metérsela a un melón- Aquí la multitud retenía el aliento antes de partirse la caja torácica a carcajada limpia en masa -, me dijo que la sensación era parecida. Y yo lo hacía siempre que podía, y me gustaba. Pero me eché novia, y ahora hago el amor con ella lo mismo que antes con el melón. Pero verás…Es que ahora, cuando lo estoy haciendo con mi novia…¡¡ Pienso en el melón!!
— ¿Cómo que piensas en el melón? ¿Qué quieres decir? — Respondía una Srta. Verdún escandalizadísima y divertida a la vez.
— Pues eso. Es que me gusta más que hacerlo con mi novia. Y me tienes que ayudar, Lorena, porque yo ya no sé qué hacer, si dejarla, si volver con el melón…”

No recuerdo más, salvo la carcajada de todo un público, imagino, revolcado por los suelos de pura risa. No sé cómo acabaría la llamada el pobre muchacho, pero probablemente esa mañana madrugó para ir temprano a su frutería favorita(seguro que estábamos en temporada).

Pobre tío. Ni yo a los doce años, suspirando por los primeros deseos hormonales de mi vida, había llegado a esos extremos. Sandías si acaso, hombre. O botes de mermelada, como decía aquel...

El programa empezaba a las doce, lo suficiente para desvelarme un par de horas entre anuncios y canciones de relleno, aunque estoy seguro de que al final de ese año escolar era el único alumno de clase que supiera colocarse un DIU correctamente.

Pero volvamos a los hechos. Viernes por la mañana. Lo he vuelto a hacer. El tío del cáncer ha decidido hacer algo útil con su vida y se dispone a fabricar cristal de metanfetamina en una caravana. Genial, dos de las cosas que me apasionan: una droga dura y una caravana. Quizás esta serie no sea tan coñazo como había supuesto. Pondré una postdata en el estudio para notificarlo como elemento de distracción importante.

El caso es que hace más o menos cuarenta minutos decidí dormirme a la vez que acababa el episodio, y me di la vuelta perezoso entre ese lio de manta, almohadones y colcha que es mi cama. Y me forcé a cerrar los ojos. Y, por un segundo, creí oír una respiración. Abrí los ojos, comprendí, y volví a cerrarlos. Tu no estabas allí, pero con los ojos cerrados, cualquier cosa es posible.

…Y yo estoy tan solo”

domingo, 21 de junio de 2009

El Mojito de Dexter y el Chino del Ché


Hace relativamente poco, y motivado por las grandes cantidades de aburrimiento entre horas de estudio crepusculares, decidí volver a ver una de mis series favoritas en los últimos tiempos: las desventuras de nuestro querido amigo pelirrojo Dexter (Dex para los amigos) y su afán por calmar esa ansia asesina que le reconcome cada poco tiempo. Creo que fue el hecho de ver que en Francia la serie está cosechando un éxito arrollador, o quizá sencillamente me apetecía volver a encontrarme con mi amigo el plastificador.

Así que me puse a ello con empeño (después de haber vuelto consecuentemente sobre los pasos de Michael C. Hall para verle en A Dos Metros Bajo Tierra), paladeando hasta los títulos de crédito, volviendo pronto a reírme con su fino humor negro, la pavería de su hermana Deb, cuya costumbre de tirarse a todo homo circundante a su área es poco menos que irrisoria, la maestría de las reflexiones de un asesino en serie con las que, sorprendentemente, mucha gente se siente identificada, y los conflictos de este por encontrar su camino. Y por supuesto, ese rollito cubanito de Miami, que incluye banda sonora y a la mitad del reparto de la serie.

Ah, con eso llegamos al quid de la cuestión. La primera vez que vi la serie fue en versión original, bien subtitulada por gente que, aún cuando la serie no creaba tanta expectación como Lost o House, ponía un gran esfuerzo en hacerlo rápido y efectivamente. Bueno, el caso es que Dexter- al igual que Perdidos- no es una serie cuyos diálogos sean demasiado complicados de seguir, ¿o es que alguien ha intentado seguir las ironías del Dr. House o un diferencial en V.O. sin pegarse una buena ostia en lo que creían un nivel de inglés decente?

El caso es que cuando ví que ya estaban disponibles los capítulos en castellano, decidí verlo ya bien doblado y corregido, aunque el doblador de Dexter no acabase de convencerme. Y llegó el horror: las voces de todos los personajes cubanos habían sido también dobladas al castellano, dejándoles reducidos a meras cenizas de la fuerte personalidad con la que impregnaban la serie. Además, en su afán por destrozar la serie, no se distinguía cuando los personajes hablaban en castellano en la V.O., lo que provocaba serios disgustos a la lógica de cualquier espectador. En fin, ¿qué les habría costado contratar a dos o tres cubanos para que doblasen las voces? ¡Qué coño, si hasta podrían darle trabajo a Dinio!

En fin, que sin su salsa, la serie perdía algo, aunque esa escena en el crucero con Dexter actuando con el fondo de Changes de Bowie sonando en el iPod de la víctima sigue siendo de lo mejorcito. A propósito, y haciendo memoria, entono ahora un mea culpa: Hernán Casciari ya advirtió del pésimo doblaje hace mucho tiempo en su blog- hasta dos veces-, con mucho mas tino que yo (tengo la desgracia de no ganarme la vida con esto ni tener un poco de talento para ello).

Conectando con el rosho cubano y el argento de Casciari, diré que ayer caí en otro tentación recurrente y visualizé las dos películas que Steven Soderbergh rodó sobre Ernesto “Ché” Guevara, El Argentino y Guerrilla. Y es que cualquiera con dos dedos de frente se plantearía ver una película biográfica de un líder guerrillero pagando en un cine, podría pensar que era un poco contradictorio. En fin, que me tragué las cuatro horas casi seguidas, en la mejor tradición friki. Y ya supondrán que no habría visto la segunda si no me hubiera convencido la primera.

El tratamiento documental que tiene toda la película la hacen fascinante de principio a fin, sin excepción: las silenciosas escenas en la selva, los pasajes bien seleccionados para comprender la fuerte personalidad del Ché, la batalla de Santa Clara, el silencio absoluto, la magnífica caracterización de todos los personajes(Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, etc).

En Guerrilla, Benicio del Toro simplemente se sale. Aunque en un principio me chocó ver a un Ché con los ojos tan achinados, tras una hora de película queda claro que no había candidato mejor para interpretarle. Eclipsa a todos los demás, incluyendo a los actores españoles presentes en la producción, como Oscar Jaenada o Jordí Molla.

La película solo recorre la faceta de guerrillero del argentino, sin mencionar juventud (para eso ya están los Cuadernos de viaje), su vida en Cuba después de la revolución o la desastrosa campaña del Congo. Por no estar, no aparece ni la entrada en La Habana (para eso ya está la segunda parte de El Padrino, supongo).

En cualquier momento esperas ver un estallido de música, y al Ché liderando una facción rebelde o sobreviviendo a la muerte amenazante en primera persona. Pero no es cine de Hollywood. Es la vida.

Termino con la sinopsis de otra película que ayer me dejo bastante patidifuso. Se llama Pudor y dice así: “Los personajes de esta historia son los miembros de una familia de clase media con problemas: un hombre que va a morir, una mujer que recibe anónimos eróticos, un hombre mayor a quien el amor tiende una última oportunidad, una adolescente que intenta superar las dudas que le genera la pubertad y un niño que ve fantasmas.”

¿Soy solo yo o hay una parte que no encaja para nada con el resto?

Joder, me imagino a la mujer recibiendo esos anónimos mientras el niño se pasea por la casa gritando: “Frecuentemente veo mueeeertos…”

Cosas veredes.

sábado, 13 de junio de 2009

Mirese el martini

— Jefe, ponte otra por aquí.

E iba ya por la octava. El bar estaba oscuro, pero aun se podían distinguir distintas sombras indefinidas que se movían como pequeños duendes atareados en vaciar el contenido de sus vasos con un grado de eficiencia digno de un estibador irlandés. El parecía dispuesto a seguir el ejemplo del Sr. Morrison y a pedirle al camarero que le dejara dormir en su cocina de almas, pero este parecía bastante reacio a ello, ya que agarraba la escoba con ademán amenazante, listo para limpiarle la cara al primero que se pasara de listo echando babas encima de alguna de las numerosas mesas que había en el local.

Volvió a mirar a su alrededor. Curioso, una de las formas oscuras despuntaba definiéndose hacía el. Una sombra morena con unos ojos de un verde moteado de marrón y numerosas pecas recorriendo su rostro, que convertían su mirada morbosa en algo más que en simple picardía, se acercaba despacio hacia él. Le observó un momento y sonrió de la misma forma en que podría haberlo hecho Robespierre mientras recogía la cesta de mimbre con la real cabeza.

Consiguieron entablar conversación por encima del ruido de la música y la dislexia habitual en bebedores compulsivos. Nada original: obviamente, ambos iban por ahí, apartados de su propio grupo de amigos en cuanto se giraron a saludar a un conocido, aunque nunca demasiado lejos del tequila y el limón. Se acercaron a la barra con ánimo de pedir la penúltima, y el camarero les sirvió a condición de que se fueran inmediatamente después, no sin antes entornar los ojos con desdén hacía él, como si no fuera la primera vez que le veía terminar la noche en tan buena compañía.

Abrió la puerta del bar con cierta dificultad, pegado como iba a la lengua de la chiquilla, mientras esta fingía buscar su mechero en el bolsillo de atrás de sus vaqueros con cierta impaciencia. La noche era cálida con una ligera brisa, perfecta para disipar vapores alcohólicos y levantar un poco la falda de una mujer sin que se diera cuenta. El propuso su casa mientras miraba con claridad a la chica por primera vez a la luz de una farola cercana: parecía exhausta y a la vez dispuesta, con una expresión felina en el rostro.

En ese preciso momento él se tambaleo ligeramente, mostrándole a las claras que no estaba demasiado dispuesto para llegar muy lejos a pie. Ella lo adivinó, y lo llevo de la mano hasta un bloque de edificios cercano al bar. Mientras, él buscaba sin darse apenas cuenta por el bajo ombligo de ella, provocando su sonrisa, reflejante de una luna que se alzaba perezosa sobre ellos, brillante como nunca y acogedora como siempre.

Subieron en el ascensor entre sudores fríos y pequeños gemidos. Él no cesaba de empujar su cintura contra la de ella con ansiedad, buscando su tácita aprobación, su salvajismo innato. Ella reaccionaba bien, moviéndose acompasadamente y buscándole entre los pantalones con una mano mientras la otra le agarraba firmemente por la nuca.

Llegaron por fin al piso indicado, demorándose bastante con la puerta entreabierta. Ella se concentró en la difícil tarea de buscar sus llaves mientras las manos de él buscaban oro debajo de su tanga y su cintura se le clavaba sin piedad, mientras su boca le devoraba el cuello con salvajismo.

Entraron casi al trote en la habitación de ella, entre risas y susurros divertidos. Parecía estar especialmente dispuesta para lo que iba a ocurrir, ya que un par de velas estaban colocadas en el escritorio, sin ocultar un par de preservativos a su lado.

Cayeron en la cama a toda velocidad, mientras se esforzaban por desvestirse el uno al otro con la mayor rapidez posible. Sobre este particular nada hay escrito: manos, pies, dientes; todo vale para deshacerse de todas las prendas lo antes posible.

El se puso encima, dispuesto a terminar aquella noche de sábado con un clímax en toda regla. Listo para soltarlo todo, como quién dice. Y en el preciso momento en el que la lengua de ella se paseó muy cerca de su campanilla, eso fue, sin previo aviso, lo que hizo con toda exactitud: dos martinis de aperitivo, una pinta de cerveza rubia, dos whiskys con coca-cola, tres chupitos de tequila con limón y un vodka-limón salieron a toda velocidad por el mismo sitio por el que habían entrado, provocando una pequeña catarata que fue a parar al interior de la garganta de ella primero, para después pasearse con placer por su cuerpo desnudo y deslizarse entre las sábanas hasta el suelo, completando una escena tan repulsiva como dantesca.

Ella no tardó en salir despedida hacia el baño para hacer lo correspondiente a tan grata muestra de afecto, mientras él observaba mareado la obra artística que había creado sin aparente esfuerzo y se planteaba diversas forma de suicidio sin dolor.

Si beben, no conduzcan. Si conducen, no beban. Y si pretenden follar en mal estado, mejor excúsense, disimulen, digan que con mucho alcohol no pueden levantar grandes pesos como los disponibles, esperen, y aunque sea con la peor resaca del mundo, háganlo por la mañana. La oscuridad del amanecer ahorra accidentes domésticos y asesinatos imprudentes. Avisados quedan.

jueves, 4 de junio de 2009

Así...







"Esto es para ******** (espero que sigas escribiendo, por y a pesar de todo) con cariño de N. Vegas"


Así cualquiera se motiva.